http://www.cineycultura.com.ar/2012/02/zelig.html
http://www.cuevana.tv/#!/peliculas/2517/zelig/
Páginas
- ¨::¨¨"· D€sVentuRas de ºTrºs¨¨:Gra(ciª´diô¨¨:;Nº pu€d€ UsarS€ €N mi (ºnTrª jª¨¨::
- ¨¨:... HªbLªdUrIªs::´´ BlªBlª:¨:::··
- desv€nTurªs d€ uN (ªraMelº Çue VivE en un FRªs(o
- ::;¨¨¨€l ªZªrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr;:¨¨¨¨""
- ::¨¨""·"D€mºGra(Iª..´´¨¨"·"
- GRª(Iªs a diº` TºDªVIª sºy ªt€*/^
- ¨¨:... pªrªfrªseªndo:¨:::··
- ¨¨¨·"·"(ºRtitª (ºmª pªtaªditª D€ (hªn(hº.¨¨¨:.
- TrªS(i€nd€n¨¨::
- ¨¨¨...·· Fraszsº D€ PªLªBrªs:::´´d€ (ºlOres:::´´
- (rºni(ªs Fumªndº opiº
- (ºNdim€ntºs:¨:
- Ojos que no vEn..CoRazOn qUe No SientE
- ::¨¨¨··(ªnTª (ªnTª y Nº LlºR€s::¨¨·
- ::¨¨··DisPªrª ªªªªªªªª ªtªj€s:::¨¨····
Mostrando entradas con la etiqueta ¨::¨¨"· D€sVentuRas de ºTrºs¨¨:Gra(ciª´diô¨¨:;Nº pu€d€ UsarS€ €N mi (ºnTrª jª¨¨::. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ¨::¨¨"· D€sVentuRas de ºTrºs¨¨:Gra(ciª´diô¨¨:;Nº pu€d€ UsarS€ €N mi (ºnTrª jª¨¨::. Mostrar todas las entradas
Deixo-me levar no
“caminho menos percorrido”… como sempre! Pode ser escabroso ou de seda,
é-me indiferente, só vou porque tenho que ir… se cair, levanto-me… se
não cair elevo-me…
Nada temo, nem a ti, nem a eles, nem a mim, nem aos outros, nem a vida nem a morte!… Nada me assusta, absolutamente nada. Descobri que existo num mundo de loucos onde eu impero. Já cai e já me levantei, voltarei a cair e a levantar… é a nossa arrebatadora tendência para as quedas… de altura, de evolução, de caminho, de emoção, de liberdade, de fragilidade, de astúcia, de audácia, de coragem, de persistência, de paciência
Já ri até às lágrimas… já chorei até ao ódio… Para logo após, descobrir que tudo é efémero e que a nossa existência se resume a breves momentos que quando juntos somam apenas uma breve biografia… Mas que jamais poderá ser perspectivada no todo, mas sim nas suas partes… cada uma no seu preciso momento e não em um outro qualquer… O valor de um momento é revelador… auspicioso… grande… ensurdecedor… cego.
Já descobri o infinito, o ínfimo e o absoluto... Neste momento quero apenas o supra-infinito, in-infimo, e o para-absoluto!
E não me reservo a nada que não seja extemporâneo, apenas ao Momento, este.
E sei que vou mergulhar num mar de pluralidade, diversidade, curiosidade, exigencia, extravagancia, exuberancia e estupidez! Sempre com muita loucura, muito juizo e grandes sorrisos... porque afinal... são breves... e o agora já passou!
Nós passageiros do tempo que tentamos perpetuar um momento... como desrealizamos...
É este!
Nada temo, nem a ti, nem a eles, nem a mim, nem aos outros, nem a vida nem a morte!… Nada me assusta, absolutamente nada. Descobri que existo num mundo de loucos onde eu impero. Já cai e já me levantei, voltarei a cair e a levantar… é a nossa arrebatadora tendência para as quedas… de altura, de evolução, de caminho, de emoção, de liberdade, de fragilidade, de astúcia, de audácia, de coragem, de persistência, de paciência
Já ri até às lágrimas… já chorei até ao ódio… Para logo após, descobrir que tudo é efémero e que a nossa existência se resume a breves momentos que quando juntos somam apenas uma breve biografia… Mas que jamais poderá ser perspectivada no todo, mas sim nas suas partes… cada uma no seu preciso momento e não em um outro qualquer… O valor de um momento é revelador… auspicioso… grande… ensurdecedor… cego.
Já descobri o infinito, o ínfimo e o absoluto... Neste momento quero apenas o supra-infinito, in-infimo, e o para-absoluto!
E não me reservo a nada que não seja extemporâneo, apenas ao Momento, este.
E sei que vou mergulhar num mar de pluralidade, diversidade, curiosidade, exigencia, extravagancia, exuberancia e estupidez! Sempre com muita loucura, muito juizo e grandes sorrisos... porque afinal... são breves... e o agora já passou!
Nós passageiros do tempo que tentamos perpetuar um momento... como desrealizamos...
É este!
Jim Morrison¨.´.:
"No existen ya "danzarines", aquellos posesos. La división de los hombres entre actor y espectadores es el tema central de nuestro tiempo. Estamos obsesionados con héroes que viven por nosotros y a los cuales castigamos. Si todas las radios y todas las televisiones fueran privadas de su fuente de poder, todos los libros y pinturas quemados mañana, si todos los espectáculos y cines cerraran, todas las artes de vicaria existencia...Nos quedamos contentos con "lo que se nos ofrece" en la búsqueda de la sensación. Nos hemos metamorfoseado, de un cuerpo loco bailando en las colinas a un par de ojos que observan en la oscuridad".extracto de The Lords (1968) -
Extracto de "Sobre Héroes y Tumbas"; Ernesto Sábato
“...ese conjunto de sutiles atributos con que el alma se revela a través de la carne. Razón por la cual, en el instante mismo en que alguien muere, su cuerpo se transforma bruscamente en algo distinto, tan distinto como para que podamos decir “no parece la misma persona”, no obstante tener los mismos huesos y la misma materia que un segundo antes, un segundo antes de ese misterioso momento en que el alma se retira del cuerpo y en que éste queda tan muerto como queda una casa cuando se retiran para siempre los seres que la habitan y, sobre todo, que sufrieron y se amaron en ella. Pues no son las paredes, ni el techo, ni el piso lo que individualiza la casa sino esos seres que la viven con sus conversaciones, sus risas, con sus amores y odios; seres que impregnan la casa de algo inmaterial pero profundo, de algo tan poco material como es la sonrisa en un rostro, aunque sea mediante objetos físicos como alfombras, libros o colores. Pues los cuadros que vemos sobre las paredes, los colores con que han sido pintadas las puertas y ventanas, el diseño de las alfombras, las flores que encontramos en los cuartos, los discos y libros, aunque objetos materiales (como también pertenecen a la carne los labios y las cejas), son, sin embargo, manifestaciones del alma; ya que el alma no puede manifestarse a nuestros ojos materiales sino por medio de la materia, y eso es una precariedad del alma pero también una curiosa sutileza."
Habla Dolina¨:¨:´.´.
:“La alegría son como chispas...”“Y, la alegría...mira, con unos amigos nos escapabamos ‘sin pagar’ del Café Tortoni, como siempre, y mientras salíamos corriendo y los mozos nos perseguían, nos reíamos; corríamos y nos reíamos. Pero en ese preciso momento que nos reíamos nos acordamos que éramos mortales; y esa es la alegría que me gusta, esa risa me gusta; esa que a pesar de que sabemos que nos vamos a morir, y dándonos cuenta de ello, a pesar de eso, nos reímos y sentimos alegría. A pesar de ser mortales, escribimos un cuento; a pesar de ser mortales escribimos una milonga...”
Dolina; Ediciones Colihue.“...
Los caballeros exitosos no conocerán jamás la verdadera esencia del amor imposible. Ellos jamás juegan su vida a una sola baraja. Con toda prudencia realizan inversiones en uno y otro lugar para compensar con unas las pérdidas ocasionadas por otras.Pero el amor imposible no es cosa de prudentes sino de Quijotes.Solo cuatro veces en dos años vio Alonso Quijano a Aldonza Lorenzo.Jamás cruzaron palabra. Pero eso le bastó para vivir en ella y por ella. Sin esperar recompensa.Por eso señores, si acaso atesoran ustedes uno de estos metejones locos, a no arrepentirse. Sigan soñando y esperando lo imposible. Aunque sepamos que nuestras ilusiones no habrán de cumplirse nunca, sigamos acariciándolas. Lo contrario sería – como pensaba Wimpy – confundir una ilusión con un pagaré.Será una larga jornada. Muchas veces tendremos ganas de contar nuestra pena, pero no podremos hacerlo para no profanarla. Siempre estaremos solos y tristes, pero no es para tanto. Después de todo, ya se sabe que los únicos paraísos que existen son los paraísos perdidos.”
ya se escucha el silbido de la pava. El humo del café se encapricha con la casa. El aroma a vainilla te malcría el olfato. Mi sonrisa te interrumpe la visión. Y entre nosotros un pantano de letras. Entonces te arremeten mis gracias y mis perdonames en simultáneo, y también mis silencios. Mis ganas de que vuelvas a pasar y te rías y llores y patalees y me digas y me acompañes. Mis ganas, las tuyas y nosotros. Ellos. Todos.
escrito por Crispín en la presentacion de su blog
"LO/VES"
Uno se enamora de tus pasos y del champú con mazanilla. Se enamora de invitarte un café, y del olor del café y del rouge en la servilleta de los bares del centro. Uno se enamora de tu forma sutil de evitar pagar la cuenta.Se enamora de dormir en cucharita, de hacer el amor toda la noche, y los domingos y las mañanas de los lunes. Se enamora de llegar tarde a la oficina con el pelo mojado y una sonrisa de luna llena.Uno se enamora de las pecas y de las actitudes. Se enamora del huequito en tus cejas cuando te enojás, y de la comisura de tus labios cuando te reís; y se enamora de todas las palabras que empiezan con “b”, porque en tus labios tienen forma de beso.Uno se enamora del café con leche a la mañana y de las tortas fritas en los días de lluvia.Y de las lluvias. Uno te ve en las gotas cuando se repican contra el techo, y en las ventanas empañadas y en los corazones dibujados con los dedos.Se enamora de la sopa instantanea, del filét y de la comida china.Se enamora de regar las plantas, de llevarte un ramito de jazmines, de las velas y del humo y de los sahumerios.Uno se enamora de cada una de las veces que te imaginóy de la imaginación mismay de las mismísimas ganas de enamorarse.Uno se enamora…hace tanto que no.
creado por Sebastian creado por Sebastian "Zaiper" Barrasa a las 05:13 del 06/02/2008
Se miran se presienten se desean
Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfantean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acomenten, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resusitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.
OLIVERIO GIRONDO
"Espantap jaros (al alcance de todos)". (1932).
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfantean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acomenten, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resusitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.
OLIVERIO GIRONDO
"Espantap jaros (al alcance de todos)". (1932).
¨d1a del librº
Hace muuuchos años en Catalunya vivía un dragon que se quería comer a la hija del rey, pero galopando en un caballo llego sant Jordi, un caballero que luchó con el dragón, le clavó una lanza y lo mató. De la sangre del dragón creció un cada 23 drosal y el caballero le dió una rosa a la princesa y claro! se casaron y fueron felices.desde entonces e abril, en catalunya, las calles se llenan de libros y de rosas,.
CAMPO NUESTRO
En lo alto de esas cumbres agobianteshallaremos laderas y peñascos,donde yacen metales, momias de alga,peces cristalizados;pero jamás la extensa certidumbrede que antes de humillarnos para siempre,has preferido, campo, el ascetismode negarte a ti mismo.Fuiste viva presencia o fiel memoriadesde mis más remota prehistoria.Mucho antes de intimar con los palotesmi amistad te abrazaba en cada poste.Chapaleando en el cielo de tus charcosme rocé con tus ranas y tus astros.Junto con tu recuerdo se aproximael relente a distancia y pasto heridocon que impregnas las botas... la fatiga.Galopar. Galopar. ¿Ritmo perdido?hasta encontrarlo dentro de uno mismo.Siempre volvemos, campo, de tus tardescon un lucero humeante...entre los labios.Una tarde, en el mar, tú me llamaste,pero en vez de tu escueta reciedumbrepasaba ante la borda un campo equívocode andares voluptuosos y evasivos.Me llamaste, otra vez, con voz de madreY en tu silencio sólo halló una vacajunto a un charco de luna arrodillada;arrodillada, campo, ante tu nada.Cuando me acerco, pampa, a tu recuerdo,te me vas, despacio, para adentro...al trote corto, campo, al trotecito.Aunque me ignores, campo, soy tu amigo.Entra y descansa, campo. Desensilla.Deja de ser eterna lejanía.Cuanto más te repito y te repitoquisiera repetirte al infinito.Nunca permitas, campo, que se agotenuestra sed de horizonte y de galope.Templa mis nervios, campo ilimitado,al recio diapasón del alambrado.Aquí mi soledad. Esta mi mano.Dondequiera que vayas te acompaño.Si no hubieras andado siempre solo¿todavía tendrías voz de toro?Tu soledad, tu soledad... ¡la mía!Un sorbo tras el otro, noche y día,como si fuera, campo, mate amargo.A veces soledad, otras silencio,pero ante todo, campo: padre-nuestro.
En lo alto de esas cumbres agobianteshallaremos laderas y peñascos,donde yacen metales, momias de alga,peces cristalizados;pero jamás la extensa certidumbrede que antes de humillarnos para siempre,has preferido, campo, el ascetismode negarte a ti mismo.Fuiste viva presencia o fiel memoriadesde mis más remota prehistoria.Mucho antes de intimar con los palotesmi amistad te abrazaba en cada poste.Chapaleando en el cielo de tus charcosme rocé con tus ranas y tus astros.Junto con tu recuerdo se aproximael relente a distancia y pasto heridocon que impregnas las botas... la fatiga.Galopar. Galopar. ¿Ritmo perdido?hasta encontrarlo dentro de uno mismo.Siempre volvemos, campo, de tus tardescon un lucero humeante...entre los labios.Una tarde, en el mar, tú me llamaste,pero en vez de tu escueta reciedumbrepasaba ante la borda un campo equívocode andares voluptuosos y evasivos.Me llamaste, otra vez, con voz de madreY en tu silencio sólo halló una vacajunto a un charco de luna arrodillada;arrodillada, campo, ante tu nada.Cuando me acerco, pampa, a tu recuerdo,te me vas, despacio, para adentro...al trote corto, campo, al trotecito.Aunque me ignores, campo, soy tu amigo.Entra y descansa, campo. Desensilla.Deja de ser eterna lejanía.Cuanto más te repito y te repitoquisiera repetirte al infinito.Nunca permitas, campo, que se agotenuestra sed de horizonte y de galope.Templa mis nervios, campo ilimitado,al recio diapasón del alambrado.Aquí mi soledad. Esta mi mano.Dondequiera que vayas te acompaño.Si no hubieras andado siempre solo¿todavía tendrías voz de toro?Tu soledad, tu soledad... ¡la mía!Un sorbo tras el otro, noche y día,como si fuera, campo, mate amargo.A veces soledad, otras silencio,pero ante todo, campo: padre-nuestro.
SIESTA
Un zumbido de moscas anestesia la aldea.
El sol unta con fósforo el frente de las casas,
y en el cauce reseco de las calles que sueñan
deambula un blanco espectro vestido de caballo.
Penden de los balcones racimos de glicinas
que agravan el aliento sepulcral de los patios
l insinuar la duda de que acaso estén muertos
os hombres y los niños que duermen en el suelo.
La bondad soñolienta que trasudan las cosas
e expresa en las pupilas de un burro que trabaja
y en las ubres de madre de las cabras que pasan
con un son de cencerros que, al diluirse en la tarde,
no se sabe si aún suena o ya es sólo un recuerdo
¡Es tan real el paisaje que parece fingido!
Un zumbido de moscas anestesia la aldea.
El sol unta con fósforo el frente de las casas,
y en el cauce reseco de las calles que sueñan
deambula un blanco espectro vestido de caballo.
Penden de los balcones racimos de glicinas
que agravan el aliento sepulcral de los patios
l insinuar la duda de que acaso estén muertos
os hombres y los niños que duermen en el suelo.
La bondad soñolienta que trasudan las cosas
e expresa en las pupilas de un burro que trabaja
y en las ubres de madre de las cabras que pasan
con un son de cencerros que, al diluirse en la tarde,
no se sabe si aún suena o ya es sólo un recuerdo
¡Es tan real el paisaje que parece fingido!
Exvoto
Las chicas de Flores, tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas
de la Confitería del Molino, y usan moños de seda que le liban las nalgas en
un aleteo de mariposa.
Las chicas de Flores, se pasean tomadas de los brazos, para transmitirse sus
estremecimientos, y si alguien las mira en las pupilas, aprietan las piernas, de
miedo de que el sexo se les caiga den la vereda.
Al atardecer, todas ellas cuelgan sus pechos sin madurar del ramaje de hierro
de los balcones, para que sus vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas,
y de noche, a remolque de sus mamás –empavesadas como fragatas- van a
pasearse por la plaza, para que los hombres les eyaculen palabras al oído, y
sus pezones fosforescentes se enciendan y se apaguen como luciérnagas.
Las chicas de Flores, viven en la angustia de que las nalgas se les pudran,
como manzanas que se ahn dejado pasar, y el deseo de los hombres las
sofoca tanto, que a veces quisieran desembarazarse de él como de un corsé,
ya que no tiene el coraje de cortarse el cuerpo a pedacitos y arrojárselo, a
todos los que les pasan la vereda.
Buenos aires, octubre de 1920 de Veinte poemas para ser leídos en el tranvía
de la Confitería del Molino, y usan moños de seda que le liban las nalgas en
un aleteo de mariposa.
Las chicas de Flores, se pasean tomadas de los brazos, para transmitirse sus
estremecimientos, y si alguien las mira en las pupilas, aprietan las piernas, de
miedo de que el sexo se les caiga den la vereda.
Al atardecer, todas ellas cuelgan sus pechos sin madurar del ramaje de hierro
de los balcones, para que sus vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas,
y de noche, a remolque de sus mamás –empavesadas como fragatas- van a
pasearse por la plaza, para que los hombres les eyaculen palabras al oído, y
sus pezones fosforescentes se enciendan y se apaguen como luciérnagas.
Las chicas de Flores, viven en la angustia de que las nalgas se les pudran,
como manzanas que se ahn dejado pasar, y el deseo de los hombres las
sofoca tanto, que a veces quisieran desembarazarse de él como de un corsé,
ya que no tiene el coraje de cortarse el cuerpo a pedacitos y arrojárselo, a
todos los que les pasan la vereda.
Buenos aires, octubre de 1920 de Veinte poemas para ser leídos en el tranvía
el mitº de la primerª mujer
Lilith, que fue creada antes de Eva, formada del polvo de la tierra como Adán. Era independiente, fuerte, libre, y no quiso obedecer ciegamente al hombre. Por fin se rebeló, escapó del paraíso y se negó a volver. Entonces Dios la trasformó en demonio, y después creó la segunda mujer, Eva, de la costilla de Adán para garantizar su obediencia...
(ronicªs fumandº ºp!o
Historia
Un cronopio pequeñito buscaba la llave de la puerta de calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle. Aquí se detenía el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta.
Un cronopio pequeñito buscaba la llave de la puerta de calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle. Aquí se detenía el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta.
Viaje a un país de Cronopios (El avión de los Cronopios)
La embajada de los cronopios cronopios.
Los cronopios viven en diversos países, rodeados de una gran cantidad de famas y de esperanzas, pero desde hace un tiempo hay un país donde los cronopios han sacado las tizas de colores que siempre llevan consigo y han dibujado un enorme SE ACABÓ en las paredes de los famas, y con letra más pequeña y compasiva la palabra DECÍDETE en las paredes de las esperanzas, y como consecuencia de la conmoción que han provocado estas inscripciones, no cabe la menor duda de que cualquier cronopio tiene que hacer todo lo posible para ir inmediatamente a conocer ese país. Cuando se ha decidido ir inmediatamente a conocer ese país, lo primero que sucede es que la embajada del país de los cronopios comisiona a varios de sus empleados para que faciliten el viaje del cronopio explorador, y por lo regular este cronopio se presenta a la embajada donde tiene lugar el diálogo siguiente, a saber: Buenas salenas cronopio cronopio. Buenas salenas, usted saldrá en el avión del jueves. Favor llenar estos cinco formularios, favor cinco fotos de frente. El cronopio viajero agradece, y de vuelta en su casa llena fervorosamente los cinco formularios que le resultan complicadísimos, aunque por suerte una vez llenado el primero no hay más que copiar las mismas equivocaciones en los cuatro restantes. Después este cronopio va a un Fotomatón y se hace retratar en la forma siguiente: las cinco primeras fotos muy serio, y la última sacando la lengua. Esta última el cronopio se la guarda para él y está contentísimo con esa foto. El jueves el cronopio prepara las valijas desde temprano, es decir que pone dos cepillos de dientes y un calidoscopio, y se sienta a mirar mientras su mujer llena las valijas con las cosas necesarias, pero como su mujer es tan cronopio como él, olvida siempre lo más importante a pesar de lo cual tienen que sentarse encima para poder cerrarlas, y en ese momento suena el teléfono y la embajada avisa que ha habido una equivocación y que deberían haber tomado el avión del domingo anterior, con lo cual se suscita un diálogo lleno de cortaplumas entre el cronopio y la embajada, se oye el estallido de las valijas que al abrirse dejan escapar osos de felpa y estrellas de mar disecadas, y al final el avión saldrá el próximo domingo y favor cinco fotos de frente. Sumamente perturbado por el cariz que toman los acontecimientos, el cronopio concurre a la embajada y apenas le han abierto la puerta grita con todas las amígdalas que él ya ha entregado las cinco fotos junto con los cinco formularios. Los empleados no le hacen mayor caso y le dicen que no se inquiete puesto que en realidad las fotos no son tan necesarias, pero que en cambio hay que conseguir en seguida un visado checoslovaco, novedad que sobresalta violentamente al cronopio viajero. Como es sabido, los cronopios son propensos a desanimarse por cualquier cosa, de manera que grandes lágrimas ruedan por sus mejillas mientras suspira: ¡Cruel embajada! Viaje malogrado, preparativos inútiles, favor devolverme las fotos. Pero no es así, y dieciocho días más tarde el cronopio y su mujer despegan en Orly y se posan en Praga después de un viaje donde lo más sensacional es como de costumbre la bandeja de plástico recubierta de maravillas que se comen y se beben, sin contar el tubito de mostaza que el cronopio guarda en el bolsillo del chaleco como recuerdo. En Praga cunde una modesta temperatura de quince bajo cero, por lo cual el cronopio y su mujer casi ni se mueven del hotel de tránsito donde personas incomprensibles circulan por pasillos alfombrados. De tarde se animan y toman un tranvía que los lleva hasta el puente de Carlos, y todo está tan nevado y hay tantos niños y patos jugando en el hielo que el cronopio y su mujer se toman de las manos y bailan tregua y bailan catala diciendo así: ¡Praga, ciudad legendaria, orgullo del centro de Europa! Después vuelven al hotel y esperan ansiosamente que vengan a buscarlos para seguir el viaje, cosa que por milagro no sucede dos meses más tarde sino al otro día.
El avión de los cronopios.
Lo primero que se nota al entrar en el avión de los cronopios es que estos cronopios tienen muy pocos aviones y se ven obligados a aprovechar lo más posible el espacio, con lo cual este avión se parece más bien a un ómnibus, pero eso no impide que a bordo prolifere una gran alegría porque casi todos los pasajeros son cronopios y algunas esperanzas que regresan a su país, y los otros son cronopios extranjeros que al principio contemplan bastante estupefactos el entusiasmo de los que vuelven a su país hasta que al final aprenden a divertirse a la manera de los otros cronopios y en el avión reina un clima de conversatorio sólo comparable al estrépito de sus venerables motores que es propiamente la muerte en tres tomos. A todo esto pasa que el avión tiene que despegar a las veintiuna, pero apenas los pasajeros se han instalado y están temblando como suele y debe hacerse en esos casos, aparece una lindísima aeromoza que da a conocer el discurso siguiente, a saber: Manda decir el capi que abajo todos y que hay retraso de dos horas. Es un hecho conocido que los cronopios no se preocupan por cosas así, puesto que en seguida piensan que la compañía les va a servir grandes vasos de jugos de diferentes colores en el bar del aeropuerto, sin contar que podrán seguir comprando tarjetas postales y enviándolas a otros cronopios, y no solamente sucede todo eso sino que además la compañía les manda servir una cena suculenta a las once de la noche y los cronopios pueden así cumplir uno de los sueños de su vida, que es comer con una mano mientras escriben tarjetas postales con la otra. Luego vuelven al avión que tiene un aire de querer volar, y en seguida la aeromoza les trae mantas azules y verdes y hasta los arropa con sus lindas manos y apaga la luz a ver si se callan un poco, cosa que sucede bastante más tarde con gran indignación de las esperanzas y de unos cuantos cronopios extranjeros que están acostumbrados a dormirse apenas les apagan la luz en cualquier parte. Desde luego el cronopio viajero ya ha ensayado todos los botones y palanquitas a su alcance, porque eso le produce una gran felicidad, pero vano es su deseo de que al apretar el botón correspondiente venga la aeromoza a traerle otro poco de jugo o a arroparlo mejor en la manta verde que le ha tocado, porque muy pronto se comprueba que la aeromoza está durmiendo como un osito a lo largo de los tres asientos que con gran astucia siempre se reservan las aeromozas en esas circunstancias. Apenas el cronopio ha decidido resignarse y dormir, se encienden todas las luces y un camarero se pone a distribuir bandejas, con lo cual el cronopio y su mujer se frotan las manos y dicen así, a saber: Nada comparable a un buen desayuno después de un sueño reparador, sobre todo si viene con tostadas. Tan comprensibles ilusiones se ven cruelmente diezmadas por el camarero, que empieza a distribuir bebidas con nombres misteriosos y poéticos tales como añejo en la roca, que hace pensar en una estampa con un viejo pescador japonés, o mojiito, que también hace pensar en algo japonés. En todo caso al cronopio le parece extraordinario que los hayan arrancado del sueño con el solo objeto de sumirlos inmediatamente en el delirio alcohólico, pero no tarda en comprender que todavía es peor puesto que la aeromoza aparece con bandejas donde entre otras cosas hay una tortilla, un helado de almendra y un plátano de aplastantes dimensiones. Como apenas hacen cinco horas que la compañía les ha servido una cena completa en el aeródromo, al cronopio esta comida le parece más bien innecesaria, pero el camarero le explica que nadie podía prever que cenarían tan tarde y que si no le gusta no la coma, cosa que el cronopio considera inadmisible, y así tras de absorber la tortilla y el helado con gran perseverancia, se guarda el plátano en el bolsillo interior izquierdo del saco, mientras su mujer hace lo mismo en el bolso. Esta clase de episodios tiene la virtud de acortar los viajes en el avión de los cronopios, y es así que después de una escala en Gander donde no sucede nada digno de mención, porque el día en que suceda algo en un sitio como Gander será tan insólito como si una marmota ganara un torneo de ajedrez, el avión de los cronopios entra en cielos muy azules, y por debajo hay un mar todavía más azul, y todo se pone tan azul por todas partes que los cronopios saltan entusiasmados, y de pronto se ve un palmar y uno de los cronopios grita que ya no le importa si el avión se cae, proclamación patriótica recibida con cierta reserva por parte de los cronopios extranjeros y sobre todo de las esperanzas, y así es como se llega al país de los cronopios. Desde luego el cronopio viajero visitará el país y un día, cuando regrese al suyo, escribirá las memorias de su viaje en papelitos de diferentes colores y las distribuirá en la esquina de su casa para que todos puedan leerlas. A los famas les dará papelitos azules, porque sabe que cuando los famas las lean se pondrán verdes, y nadie ignora que a un cronopio le gusta muchísimo la combinación de estos dos colores. En cuanto a las esperanzas, que se ruborizan mucho al recibir un obsequio, el cronopio les dará papelitos blancos y así las esperanzas podrán apantallarse las mejillas y el cronopio desde la esquina de su casa verá diversos y agradables colores que se van dispersando en todas direcciones llevándose las memorias de su viaje.
La embajada de los cronopios cronopios.
Los cronopios viven en diversos países, rodeados de una gran cantidad de famas y de esperanzas, pero desde hace un tiempo hay un país donde los cronopios han sacado las tizas de colores que siempre llevan consigo y han dibujado un enorme SE ACABÓ en las paredes de los famas, y con letra más pequeña y compasiva la palabra DECÍDETE en las paredes de las esperanzas, y como consecuencia de la conmoción que han provocado estas inscripciones, no cabe la menor duda de que cualquier cronopio tiene que hacer todo lo posible para ir inmediatamente a conocer ese país. Cuando se ha decidido ir inmediatamente a conocer ese país, lo primero que sucede es que la embajada del país de los cronopios comisiona a varios de sus empleados para que faciliten el viaje del cronopio explorador, y por lo regular este cronopio se presenta a la embajada donde tiene lugar el diálogo siguiente, a saber: Buenas salenas cronopio cronopio. Buenas salenas, usted saldrá en el avión del jueves. Favor llenar estos cinco formularios, favor cinco fotos de frente. El cronopio viajero agradece, y de vuelta en su casa llena fervorosamente los cinco formularios que le resultan complicadísimos, aunque por suerte una vez llenado el primero no hay más que copiar las mismas equivocaciones en los cuatro restantes. Después este cronopio va a un Fotomatón y se hace retratar en la forma siguiente: las cinco primeras fotos muy serio, y la última sacando la lengua. Esta última el cronopio se la guarda para él y está contentísimo con esa foto. El jueves el cronopio prepara las valijas desde temprano, es decir que pone dos cepillos de dientes y un calidoscopio, y se sienta a mirar mientras su mujer llena las valijas con las cosas necesarias, pero como su mujer es tan cronopio como él, olvida siempre lo más importante a pesar de lo cual tienen que sentarse encima para poder cerrarlas, y en ese momento suena el teléfono y la embajada avisa que ha habido una equivocación y que deberían haber tomado el avión del domingo anterior, con lo cual se suscita un diálogo lleno de cortaplumas entre el cronopio y la embajada, se oye el estallido de las valijas que al abrirse dejan escapar osos de felpa y estrellas de mar disecadas, y al final el avión saldrá el próximo domingo y favor cinco fotos de frente. Sumamente perturbado por el cariz que toman los acontecimientos, el cronopio concurre a la embajada y apenas le han abierto la puerta grita con todas las amígdalas que él ya ha entregado las cinco fotos junto con los cinco formularios. Los empleados no le hacen mayor caso y le dicen que no se inquiete puesto que en realidad las fotos no son tan necesarias, pero que en cambio hay que conseguir en seguida un visado checoslovaco, novedad que sobresalta violentamente al cronopio viajero. Como es sabido, los cronopios son propensos a desanimarse por cualquier cosa, de manera que grandes lágrimas ruedan por sus mejillas mientras suspira: ¡Cruel embajada! Viaje malogrado, preparativos inútiles, favor devolverme las fotos. Pero no es así, y dieciocho días más tarde el cronopio y su mujer despegan en Orly y se posan en Praga después de un viaje donde lo más sensacional es como de costumbre la bandeja de plástico recubierta de maravillas que se comen y se beben, sin contar el tubito de mostaza que el cronopio guarda en el bolsillo del chaleco como recuerdo. En Praga cunde una modesta temperatura de quince bajo cero, por lo cual el cronopio y su mujer casi ni se mueven del hotel de tránsito donde personas incomprensibles circulan por pasillos alfombrados. De tarde se animan y toman un tranvía que los lleva hasta el puente de Carlos, y todo está tan nevado y hay tantos niños y patos jugando en el hielo que el cronopio y su mujer se toman de las manos y bailan tregua y bailan catala diciendo así: ¡Praga, ciudad legendaria, orgullo del centro de Europa! Después vuelven al hotel y esperan ansiosamente que vengan a buscarlos para seguir el viaje, cosa que por milagro no sucede dos meses más tarde sino al otro día.
El avión de los cronopios.
Lo primero que se nota al entrar en el avión de los cronopios es que estos cronopios tienen muy pocos aviones y se ven obligados a aprovechar lo más posible el espacio, con lo cual este avión se parece más bien a un ómnibus, pero eso no impide que a bordo prolifere una gran alegría porque casi todos los pasajeros son cronopios y algunas esperanzas que regresan a su país, y los otros son cronopios extranjeros que al principio contemplan bastante estupefactos el entusiasmo de los que vuelven a su país hasta que al final aprenden a divertirse a la manera de los otros cronopios y en el avión reina un clima de conversatorio sólo comparable al estrépito de sus venerables motores que es propiamente la muerte en tres tomos. A todo esto pasa que el avión tiene que despegar a las veintiuna, pero apenas los pasajeros se han instalado y están temblando como suele y debe hacerse en esos casos, aparece una lindísima aeromoza que da a conocer el discurso siguiente, a saber: Manda decir el capi que abajo todos y que hay retraso de dos horas. Es un hecho conocido que los cronopios no se preocupan por cosas así, puesto que en seguida piensan que la compañía les va a servir grandes vasos de jugos de diferentes colores en el bar del aeropuerto, sin contar que podrán seguir comprando tarjetas postales y enviándolas a otros cronopios, y no solamente sucede todo eso sino que además la compañía les manda servir una cena suculenta a las once de la noche y los cronopios pueden así cumplir uno de los sueños de su vida, que es comer con una mano mientras escriben tarjetas postales con la otra. Luego vuelven al avión que tiene un aire de querer volar, y en seguida la aeromoza les trae mantas azules y verdes y hasta los arropa con sus lindas manos y apaga la luz a ver si se callan un poco, cosa que sucede bastante más tarde con gran indignación de las esperanzas y de unos cuantos cronopios extranjeros que están acostumbrados a dormirse apenas les apagan la luz en cualquier parte. Desde luego el cronopio viajero ya ha ensayado todos los botones y palanquitas a su alcance, porque eso le produce una gran felicidad, pero vano es su deseo de que al apretar el botón correspondiente venga la aeromoza a traerle otro poco de jugo o a arroparlo mejor en la manta verde que le ha tocado, porque muy pronto se comprueba que la aeromoza está durmiendo como un osito a lo largo de los tres asientos que con gran astucia siempre se reservan las aeromozas en esas circunstancias. Apenas el cronopio ha decidido resignarse y dormir, se encienden todas las luces y un camarero se pone a distribuir bandejas, con lo cual el cronopio y su mujer se frotan las manos y dicen así, a saber: Nada comparable a un buen desayuno después de un sueño reparador, sobre todo si viene con tostadas. Tan comprensibles ilusiones se ven cruelmente diezmadas por el camarero, que empieza a distribuir bebidas con nombres misteriosos y poéticos tales como añejo en la roca, que hace pensar en una estampa con un viejo pescador japonés, o mojiito, que también hace pensar en algo japonés. En todo caso al cronopio le parece extraordinario que los hayan arrancado del sueño con el solo objeto de sumirlos inmediatamente en el delirio alcohólico, pero no tarda en comprender que todavía es peor puesto que la aeromoza aparece con bandejas donde entre otras cosas hay una tortilla, un helado de almendra y un plátano de aplastantes dimensiones. Como apenas hacen cinco horas que la compañía les ha servido una cena completa en el aeródromo, al cronopio esta comida le parece más bien innecesaria, pero el camarero le explica que nadie podía prever que cenarían tan tarde y que si no le gusta no la coma, cosa que el cronopio considera inadmisible, y así tras de absorber la tortilla y el helado con gran perseverancia, se guarda el plátano en el bolsillo interior izquierdo del saco, mientras su mujer hace lo mismo en el bolso. Esta clase de episodios tiene la virtud de acortar los viajes en el avión de los cronopios, y es así que después de una escala en Gander donde no sucede nada digno de mención, porque el día en que suceda algo en un sitio como Gander será tan insólito como si una marmota ganara un torneo de ajedrez, el avión de los cronopios entra en cielos muy azules, y por debajo hay un mar todavía más azul, y todo se pone tan azul por todas partes que los cronopios saltan entusiasmados, y de pronto se ve un palmar y uno de los cronopios grita que ya no le importa si el avión se cae, proclamación patriótica recibida con cierta reserva por parte de los cronopios extranjeros y sobre todo de las esperanzas, y así es como se llega al país de los cronopios. Desde luego el cronopio viajero visitará el país y un día, cuando regrese al suyo, escribirá las memorias de su viaje en papelitos de diferentes colores y las distribuirá en la esquina de su casa para que todos puedan leerlas. A los famas les dará papelitos azules, porque sabe que cuando los famas las lean se pondrán verdes, y nadie ignora que a un cronopio le gusta muchísimo la combinación de estos dos colores. En cuanto a las esperanzas, que se ruborizan mucho al recibir un obsequio, el cronopio les dará papelitos blancos y así las esperanzas podrán apantallarse las mejillas y el cronopio desde la esquina de su casa verá diversos y agradables colores que se van dispersando en todas direcciones llevándose las memorias de su viaje.
(16)
Y todavía tenés la osadía...
"Y habiendo matado a Mateo tantas veces en papel y sin embargo
viéndolo día a día con vida, tomé un cuchillo de la cocina y
enfilé para su casa, a cruzar esa frontera que todos saben,
esa línea."
Ezequiel Schmoller, Las 64 muertes de Mateo Ingouville
"Pero este cuento es pura propaganda política" dice la maestra. Mateo calla. Él sabe que no es así. "¿No decís nada?" insiste ella. "¿O te crees que no me voy a dar cuenta con treinta años de profesora qué simbolizan los corderos marchando en fila, los campos sin arar y las inundaciones de sangre? No sos ningún Borges ¿sabés?" "Sí, sé" dice Mateo, dócil, y continúa "yo no pretendía... usted sabe, este mundo globalizado, internet, la saturación de información, la cultura del video-clip" y esconde sus dos manos tras su espalda, nervioso. Y mientras ella dice "No, sí, es terrible" Mateo mira por la gran ventana que da al patio, perdiendo su vista en el horizonte, distraído. "Y ahora ¿qué mira?" "Nada, sólo miraba" "Ah" dice la maestra "esos campos sin arar, sí" se pone nostálgica "uno puede pasar horas mirándolos" "Claro" dice Mateo "mire allí a lo lejos, esas ovejas marchando en fila, ¿las ve? Como en mi cuento, ¿Y ahora que me dice? ¿Esto también es propaganda política?" "Ah" sonríe la profesora, burlona "no sea ridículo, ahora estamos en la realidad. ¿Quién va a hacer la propaganda, ¿Dios? ¿Trotsky desde el cielo?" "Quizá ambos" dice Mateo, místico. "No sea ridículo ¿o qué insinúa?" "Nada, sólo decía, pero fíjese nada más la similitud entre esas ovejas y los niños de primero inferior saliendo al patio, ve?" "Pero vaya a sentarse, quiere" Y luego susurra "comunista" Y Mateo se da vuelta y le escupe. Acto seguido, se levanta la remera para mostrar un tatuaje de Stalin penetrando analmente a la profesora. "Pero" dice ella "Josef me juró que estabamos solos. Sí, que lindo la pasamos ese día, casi lo olvidaba..." Pero tales excesos de la memoria y los recuerdos de otra época roja se ven interrumpidos por otro escupitajo de Mateo, que la hace entrar en razón. Ella grita "A lo del director, vaya a lo del director ya mismo. Ya mismo, ¿escuchó? No faltaba más; escupitajos, tatuajes obscenos, alusiones comunistas, sexo pecaminoso, váyase, ¿qué espera?" Y Mateo corre a la oficina del director, que está en el segundo piso, puerta 101.
Sin tocar la puerta entra a la oficina para ver a su director masturbándose activamente, observando a las jovencitas de primaria correr por el patio. "Ah, ya terminaba, pase, ¿quiere ayudarme" Mateo piensa un momento "No, gracias no, soy heterosexual" "Sí, bueno" dice él, mientras guarda su miembro, ya flácido, y se cierra la bragueta. "¿Qué queremos?" "No sé usted" dice Mateo "pero yo quiero la paz mundial y la vuelta del Diego" "Muy chistoso, ese si fue gracioso, ahora, ¿supongo que no habrá venido usted a contar chistes?" "No, en efecto no, me comporté indebidamente, mire usted mismo el tatuaje" "Sí, Josef era amante del sexo anal; yo no comparto esa preferencia pero, en rigor, son preferencias" "¿Cómo puede usted generalizar de esa manera? Ve un tatuaje de Stalin teniendo sexo anal y ya saca como conclusión que era un amante de ese tipo de relaciones amorosas" "No, pero si yo hablo porque sé. Siempre me interesé por la sexualidad de los grandes lideres. ¿O no sabía que Hitler se masturbaba observando videos de fusilamientos y torturas, una y otra vez?" "Sí, de hecho lo sabía, me lo había contado un amigo, a través de un cuento" "Muy sutil" dice el director "Muy" contesta Mateo. Hay una pausa. "Bueno ¿qué espera?" pregunta el director. "Mi muerte. Espero mi muerte" Y los dos callan por un buen rato, hasta que ven por la ventana, a lo lejos, un gran río de sangre que corre a grandes velocidades, acareando ovejas, arboles, casas, personas, dirigiéndose justo en dirección al colegio. "Todo un espectáculo" dice él, despreocupado. "Siempre me excitó la sangre"
"Ah, claro" piensa Mateo mientras se rompe la ventana y la sangre empieza a entrar a borbotones "La inundación de sangre. Faltaba la inundación de sangre."
Y todavía tenés la osadía...
"Y habiendo matado a Mateo tantas veces en papel y sin embargo
viéndolo día a día con vida, tomé un cuchillo de la cocina y
enfilé para su casa, a cruzar esa frontera que todos saben,
esa línea."
Ezequiel Schmoller, Las 64 muertes de Mateo Ingouville
"Pero este cuento es pura propaganda política" dice la maestra. Mateo calla. Él sabe que no es así. "¿No decís nada?" insiste ella. "¿O te crees que no me voy a dar cuenta con treinta años de profesora qué simbolizan los corderos marchando en fila, los campos sin arar y las inundaciones de sangre? No sos ningún Borges ¿sabés?" "Sí, sé" dice Mateo, dócil, y continúa "yo no pretendía... usted sabe, este mundo globalizado, internet, la saturación de información, la cultura del video-clip" y esconde sus dos manos tras su espalda, nervioso. Y mientras ella dice "No, sí, es terrible" Mateo mira por la gran ventana que da al patio, perdiendo su vista en el horizonte, distraído. "Y ahora ¿qué mira?" "Nada, sólo miraba" "Ah" dice la maestra "esos campos sin arar, sí" se pone nostálgica "uno puede pasar horas mirándolos" "Claro" dice Mateo "mire allí a lo lejos, esas ovejas marchando en fila, ¿las ve? Como en mi cuento, ¿Y ahora que me dice? ¿Esto también es propaganda política?" "Ah" sonríe la profesora, burlona "no sea ridículo, ahora estamos en la realidad. ¿Quién va a hacer la propaganda, ¿Dios? ¿Trotsky desde el cielo?" "Quizá ambos" dice Mateo, místico. "No sea ridículo ¿o qué insinúa?" "Nada, sólo decía, pero fíjese nada más la similitud entre esas ovejas y los niños de primero inferior saliendo al patio, ve?" "Pero vaya a sentarse, quiere" Y luego susurra "comunista" Y Mateo se da vuelta y le escupe. Acto seguido, se levanta la remera para mostrar un tatuaje de Stalin penetrando analmente a la profesora. "Pero" dice ella "Josef me juró que estabamos solos. Sí, que lindo la pasamos ese día, casi lo olvidaba..." Pero tales excesos de la memoria y los recuerdos de otra época roja se ven interrumpidos por otro escupitajo de Mateo, que la hace entrar en razón. Ella grita "A lo del director, vaya a lo del director ya mismo. Ya mismo, ¿escuchó? No faltaba más; escupitajos, tatuajes obscenos, alusiones comunistas, sexo pecaminoso, váyase, ¿qué espera?" Y Mateo corre a la oficina del director, que está en el segundo piso, puerta 101.
Sin tocar la puerta entra a la oficina para ver a su director masturbándose activamente, observando a las jovencitas de primaria correr por el patio. "Ah, ya terminaba, pase, ¿quiere ayudarme" Mateo piensa un momento "No, gracias no, soy heterosexual" "Sí, bueno" dice él, mientras guarda su miembro, ya flácido, y se cierra la bragueta. "¿Qué queremos?" "No sé usted" dice Mateo "pero yo quiero la paz mundial y la vuelta del Diego" "Muy chistoso, ese si fue gracioso, ahora, ¿supongo que no habrá venido usted a contar chistes?" "No, en efecto no, me comporté indebidamente, mire usted mismo el tatuaje" "Sí, Josef era amante del sexo anal; yo no comparto esa preferencia pero, en rigor, son preferencias" "¿Cómo puede usted generalizar de esa manera? Ve un tatuaje de Stalin teniendo sexo anal y ya saca como conclusión que era un amante de ese tipo de relaciones amorosas" "No, pero si yo hablo porque sé. Siempre me interesé por la sexualidad de los grandes lideres. ¿O no sabía que Hitler se masturbaba observando videos de fusilamientos y torturas, una y otra vez?" "Sí, de hecho lo sabía, me lo había contado un amigo, a través de un cuento" "Muy sutil" dice el director "Muy" contesta Mateo. Hay una pausa. "Bueno ¿qué espera?" pregunta el director. "Mi muerte. Espero mi muerte" Y los dos callan por un buen rato, hasta que ven por la ventana, a lo lejos, un gran río de sangre que corre a grandes velocidades, acareando ovejas, arboles, casas, personas, dirigiéndose justo en dirección al colegio. "Todo un espectáculo" dice él, despreocupado. "Siempre me excitó la sangre"
"Ah, claro" piensa Mateo mientras se rompe la ventana y la sangre empieza a entrar a borbotones "La inundación de sangre. Faltaba la inundación de sangre."
La primera muerte de alguien que ni es un prócer.
Un día todos asesinarán a una persona y no se podrá culpar a nadie.
La eligirán al azar. Primero el país (un 3 de abril del 2010): Argentina
Mateo Ingouville no se preocupará porque Argentina tiene 40 millones de habitantes (no deja de ser sorprendente) Por alguna razón recordará un libro de su infancia: Charly y la fábrica de Chocolates. Se dará cuenta de que siempre, por alguna extraña razón, fue su libro predilecto, su obra de cabecera (por más de que se empecinara en ocultárselo a su familia, amigos y algunos compañeros repartidos por el mundo)
Un 3 de abril del 2011 eligirán la cuidad: Buenos Aires
Mateo Ingouville no se preocupará porque Buenos Aires es dos tercios del país y la elección no es una casualidad. Es incluso menos sorprendente que lo anterior. Le empieza a ir mal en el trabajo y deja de fumar. Le roban dos veces en un mismo año y duerme mal. Se compra un auto color lila, color que odia.
Un 3 de abril del 2012 eligirán el barrio: La Lucila
Mateo Ingouville se ríe de la casualidad. Algún vecino morirá. Lo improbable pero no imposible acontece. Cercan el barrio; apenas si se puede entrar o salir. Nadie piensa en mudarse. Buenos Aires es una ciudad tan peligrosa. Retomará Sui Generis y se hará vegetariano, por un año, dice.
3 de abril del 2013, eligen la calle: Wineberg.
Mateo Ingouville piensa en mudarse pero ya no se puede; policía internacional rodea el barrio, la calle. Nadie puede salir. Se estudia, trabaja desde allí. El mundo provee los gastos y necesidades básicas. Matan al gato en un afán de acabar la pesadilla y pierden a todos los amigos. Empieza a mirar series en la tv que siempre odió y un día se despierta con verdaderas ganas de suicidarse. El espejo ya no lo refleja cuando se ríe y los relojes se rompen del todo.
Un 3 de abril del 2014 se elige la casa: la de Mateo Ingouville.
Mateo Ingouville no se lleva bien con su familia (más de un año de encierro) y piensa que acaso es positivo el asesinato de algún miembro. Se hacen entrevistas, se sacan fotos; la familia es famosa. Hacen apuestas sobre quien morirá. Por alguna razón Mateo Ingouville vive ajeno a todo. Levemente idiotizado por los medios y la falta de agua caliente, sufre ciertos deslices como no ducharse por meses (y un día ducharse seis veces) o dormir siete días de un tirón, levantándose sólo para ir al baño y mojarse la cabeza. El sistema provee un masajista que Mateo rechaza violentamente y después se arrepiente. Su hermano intenta suicidarse dos veces y fracasa o lo fracasa el sistema. Se alimenta a base de frutas y verduras y ocasionalmente, carne. Nadie protesta por él.
Un 3 de abril del 2015 eligen al integrante, la víctima: Mateo Ingouville.
Lo matan ese mismo día y no es una tragedia.
Un día todos asesinarán a una persona y no se podrá culpar a nadie.
La eligirán al azar. Primero el país (un 3 de abril del 2010): Argentina
Mateo Ingouville no se preocupará porque Argentina tiene 40 millones de habitantes (no deja de ser sorprendente) Por alguna razón recordará un libro de su infancia: Charly y la fábrica de Chocolates. Se dará cuenta de que siempre, por alguna extraña razón, fue su libro predilecto, su obra de cabecera (por más de que se empecinara en ocultárselo a su familia, amigos y algunos compañeros repartidos por el mundo)
Un 3 de abril del 2011 eligirán la cuidad: Buenos Aires
Mateo Ingouville no se preocupará porque Buenos Aires es dos tercios del país y la elección no es una casualidad. Es incluso menos sorprendente que lo anterior. Le empieza a ir mal en el trabajo y deja de fumar. Le roban dos veces en un mismo año y duerme mal. Se compra un auto color lila, color que odia.
Un 3 de abril del 2012 eligirán el barrio: La Lucila
Mateo Ingouville se ríe de la casualidad. Algún vecino morirá. Lo improbable pero no imposible acontece. Cercan el barrio; apenas si se puede entrar o salir. Nadie piensa en mudarse. Buenos Aires es una ciudad tan peligrosa. Retomará Sui Generis y se hará vegetariano, por un año, dice.
3 de abril del 2013, eligen la calle: Wineberg.
Mateo Ingouville piensa en mudarse pero ya no se puede; policía internacional rodea el barrio, la calle. Nadie puede salir. Se estudia, trabaja desde allí. El mundo provee los gastos y necesidades básicas. Matan al gato en un afán de acabar la pesadilla y pierden a todos los amigos. Empieza a mirar series en la tv que siempre odió y un día se despierta con verdaderas ganas de suicidarse. El espejo ya no lo refleja cuando se ríe y los relojes se rompen del todo.
Un 3 de abril del 2014 se elige la casa: la de Mateo Ingouville.
Mateo Ingouville no se lleva bien con su familia (más de un año de encierro) y piensa que acaso es positivo el asesinato de algún miembro. Se hacen entrevistas, se sacan fotos; la familia es famosa. Hacen apuestas sobre quien morirá. Por alguna razón Mateo Ingouville vive ajeno a todo. Levemente idiotizado por los medios y la falta de agua caliente, sufre ciertos deslices como no ducharse por meses (y un día ducharse seis veces) o dormir siete días de un tirón, levantándose sólo para ir al baño y mojarse la cabeza. El sistema provee un masajista que Mateo rechaza violentamente y después se arrepiente. Su hermano intenta suicidarse dos veces y fracasa o lo fracasa el sistema. Se alimenta a base de frutas y verduras y ocasionalmente, carne. Nadie protesta por él.
Un 3 de abril del 2015 eligen al integrante, la víctima: Mateo Ingouville.
Lo matan ese mismo día y no es una tragedia.
Haga como si estuviera en casa...
Una esperanza se hizo una casa y le puso una baldosa que decía: "Bienvenidos los que llegan a este hogar". Un fama se hizo una casa y no le puso mayormente baldosas. Un cronopio se hizo una casa y siguiendo la costumbre puso en el porche diversas baldosas que compró o hizo fabricar. Las baldosas estaban colocadas de manera que se las pudiera leer en orden. La primera decía: Bienvenidos los que llegan a este hogar. La segunda decía: La casa es chica, pero el corazón es grande. La tercera decía: La presencia del huésped es suave como el césped. La cuarta decía: Somos pobres de verdad, pero no de voluntad. La quinta decía: Este cartel anula todos los anteriores. Rajá, perro
Una esperanza se hizo una casa y le puso una baldosa que decía: "Bienvenidos los que llegan a este hogar". Un fama se hizo una casa y no le puso mayormente baldosas. Un cronopio se hizo una casa y siguiendo la costumbre puso en el porche diversas baldosas que compró o hizo fabricar. Las baldosas estaban colocadas de manera que se las pudiera leer en orden. La primera decía: Bienvenidos los que llegan a este hogar. La segunda decía: La casa es chica, pero el corazón es grande. La tercera decía: La presencia del huésped es suave como el césped. La cuarta decía: Somos pobres de verdad, pero no de voluntad. La quinta decía: Este cartel anula todos los anteriores. Rajá, perro